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Mostrando las entradas con la etiqueta creencia

2º domingo t.o.

Lect.:   1 Sam 3: 3b-10; 1 Cor 6: 13. 15...   Jn 1:35-41 Un pequeño esfuerzo de análisis, ayudado con la imaginación, nos permite ubicar mejor el texto del evangelio. Dos discípulos del Bautista, Andrés y Juan, se sienten atraídos, o quizás simplemente curiosos, por la actuación de aquel que hasta poco antes había sido también miembro de su grupo, Jesús, el de Nazaret, y que ahora está empezando a predicar por su cuenta y del que comienzan a hablarse muchas cosas. Incluso un comentario del mismo Bautista hace que Andrés y Juan se pongan a seguir a Jesús en el camino. Jesús se vuelve entonces y les pregunta qué quieren. Esto lleva, como acabamos de oír, a que se acerquen a conocer y a compartir un poco el modo de vida del Maestro. Lo que debería llamarnos la atención es que esos dos discípulos del Bautista, ya tenían su propio grupo, su propio inspirador, y sus propias prácticas religiosas. ¿Por qué siguen buscando entonces? Este relato nos da pie para pensar en dos man...

27o domingo t.o.

Lect.: Hab.  1, 2-3; 2, 2-4;  II Tim 1, 6-8. 13-14;   Lc 17, 5-10 Muchos de los comentarios y homilías sobre este texto de Lc acaban en una oración para pedir a Dios que nos aumente la fe. Es la misma actitud de los apóstoles. Aparentemente frustrados porque no han tenido éxito en algunas actividades de su misión, le piden a Jesús que les acreciente su fe. Lo curioso es que pasemos por alto que Jesús no parece seguirles la corriente. No les da la razón en que necesitan aumentar la fe. Más bien les cambia de "onda". La cosa no es de cantidad. Bastaría que su fe fuera tan pequeña como un grano de mostaza para vivir en una realidad nueva. No es cosa de cantidad sino de calidad. La fe no es, como a veces suponemos, una acumulación de creencias, y que cuantas más tengamos, con menos dudas, más fe tendremos.  La fe es algo cualitativamente distinto. La fe no es creencia sino una actitud nueva, una nueva forma de existir que nos permi...

2º domingo t.o., 20 enero de 2013

Lect.: Is 62, 1-5; I Corintios 12, 4-11; Jn 2, 1-11 Aunque parezca extraño, mucha gente se ha apartado de las Iglesias y de las prácticas religiosas, no por maldad ni por indiferencia, sino porque no han encontrado en ellas un camino para profundizar en el conocimiento de sí mismos y, todavía peor, tampoco una forma de alcanzar un encuentro vivencial con Dios. No sé si nos hemos preguntado por qué sucede este paradójico fenómeno. Sin darnos por completo la respuesta, el texto de Juan, en el evangelio de hoy sí nos proporciona pistas para descubrir lo que sucede ahora, y sucedía ya en el tiempo de Jesús, aunque en otra situación cultural. El relato de las bodas de Caná es un hermoso texto cargado de simbolismo que nos ayuda a entender que no es lo mismo practicar una religión, incluyendo la católica, que caminar hacia el encuentro vivencial con Dios y con el ser más auténtico y pleno de uno mismo . Pasar del agua al vino, venía a simbolizar el paso de cumplir unos rit...

4º domingo de Adviento

4º domingo de Adviento, 19 de diciembre de 2010 Lect.: Is 7: 10 – 14; Rom 1: 1 – 7; Mt 1: 18 – 24 1. Esta mañana, mientras realizábamos nuestra larga meditación comunitaria semanal, estábamos dando vuelta y vuelta al tema del “Dios-con-nosotros”, pensando cómo acercarnos más a la comprensión de esta frase, y cómo explicarlo de mejor manera en nuestras homilías en misa. Llegó un punto en que le dije a un compañero de mi comunidad, que se trajera para inspirarnos más, una lectura de un gran maestro espiritual, el Maestro Eckhart, que es un autor que leemos con frecuencia. En cuanto se levantó este hermano para ir por el libro le oí gritar de repente. Corrí a ver lo que pasaba solo para descubrir los frutos de la imprudencia mía. La corona de Adviento cuyas cuatro velas yo había encendido una hora antes, había ardido por completo, agotando las velas, encendiendo la corona, la canasta sobre la que estaba, los manteles y las llamas empezaban ya a levantarse de la madera de la mesa de ced...

4o domingo tiempo ordinario

4º domingo. t.o. 31 ene. 10 Lect.: Jer 1: 4 – 5. 17 – 19; 1 Cor 12: 31 – 13: 13; Lc 4: 21 – 30 1. Siempre nos ha llamado la atención que Lc ponga, ya en este cap. 4 la primer situación de rechazo a Jesús. Y no cualquier rechazo, sino uno violento. Toda la gente de la sinagoga, dice, se pusieron furiosos, y lo empujaron hasta el borde de un barranco con la intención de despeñarlo. Según el evangelista, Jesús acaba de proclamar el programa de su misión, con contenidos que más bien parecerían seductores y fascinantes para todos. Apuntan, como decíamos el domingo pasado, a construir una sociedad donde todos podamos vivir como hermanos, liberándonos de apegos egoístas y excluyentes. Con un ideal tan hermoso, tan constructivo, ¿por qué se iba a provocar una reacción negativa en los oyentes? El mismo Lc dice que todos expresaban su aprobación y se admiraban de sus palabras de gracia. ¿Entonces? El cambio tan súbito parece darse cuando Jesús cuestiona el carácter único y privilegiado del p...

Bautismo de Jesús

Bautismo de Jesús, 10 ene. 10 Lect.: Is 40: 1 – 5. 9 – 11; Tito 2: 11 – 14; 3: 4 – 7; Lc 3: 15 – 16. 21 – 22 1. En la época en que Juan el Bautista realiza su ministerio, había muchos otros que practicaban ritos, baños sagrados de purificación, para significar la necesidad de limpiarse de imperfecciones, contaminaciones morales y rituales. ¿Cuál fue aparentemente la diferencia en el bautismo practicado por Juan? Podemos decirlo de una manera muy sintética: se trataba de un enorme gesto simbólico que recordaba el proceso que tuvo que pasar el pueblo de Israel para reencontrarse con su Dios en la tierra prometida. Tuvieron que dejar todo tipo de seguridades e internarse en el desierto, y después de larga peregrinación, pasar el río Jordán, con la confianza en que Dios detendría el torrente de las aguas. El Bautista está entonces crudamente diciendo al pueblo que tiene que empezar de nuevo. Que no puede atenerse a que ya está establecido en la tierra prometida, y que cuenta con el Templo,...

26o domingo tiempo ordinario

26º domingo t.o., 27 sep. 09 Lect.: Núm 11: 25 – 29; Sant 5:1 – 6; Mc 9: 37 – 42; 44. 46 – 47 1. Cuando yo era pequeño, en nuestra educación religiosa se reflejaba una visión militante de una iglesia poseedora de la verdad doctrinal que no solo no aceptaba a los que no compartieran nuestras creencias, sino que además pensaba que había que atacarlos. Recuerdo en esta línea un fraile profesor nuestro, muy combativo contra los protestantes, que aprovechaba hasta las procesiones cuando pasaban cerca de templos evangélicos para vocear mensajes agresivos contra los hermanos separados. Fundó incluso una revista mensual que se dedicaba exclusivamente a impugnar los errores de los cristianos no católicos. Escuché también, compartiendo una vez un almuerzo con el P. Chacón, en la Iglesia de Fátima, a alguien que contaba de la primera fundación de un templo evangélico en Heredia, y de cómo los chiquillos de la parroquia, se sentían animados por lo que habían aprendido y se lanzaban a tirar piedra...