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Mostrando las entradas con la etiqueta inseguridad

4º domingo t.o.

Lect.: Jer 1:4-5, 17-19; I Cor 12:31--13:13; Lucas 4:21-30 El domingo pasado escuchamos a Lc presentándonos el inicio de la misión de Jesús con el anuncio de cuatro actividades de misericordia: “ anunciar a los pobres la Buena Noticia”, “proclamar la liberación a los cautivos ”, “dar la vista a los ciegos ”, y “dar la li bertad a los oprimidos ”.   Así resumía el evangelista la misión de Jesús, su programa de vida .   Uno esperaría que ante un mensaje tan profundamente humano, todos los oyentes y, en particular, los de su propio pueblo, conmovidos, harían de inmediato suyas estas palabras y se convertirían en sus discípulos.  Pero la reacción fue muy distinta. Es una reacción de reclamos y que acaba con un intento de agresión . Le reclaman, en primer lugar , que antes que venir a su casa, haya ido a otro pueblo, a Cafarnaúm a hacer curaciones. Le insinúan que no sigue las tradiciones de su padre José, que era un buen judío conservador y tradicional. Y se indigna...

24º domingo t.o.

Lect.: Is 50, 5-9a; Sant 2, 14-18; Mc 8, 27-35 1.    Leyendo la conversación entre Jesús y sus discípulos y las dos preguntas que les dirige, pienso que la segunda sí es relevante para mí y para todos los que nos encontramos aquí esta tarde. "¿Quién es Jesús para mí?” Ya resulta interesante observar que no se trata de preguntar quién es Jesús en los dogmas de la Iglesia, o en las discusiones de los teólogos. Ni siquiera se trata de preguntar, en general, quién es Jesús para las más de 500 denominaciones y confesiones cristianas que existen hoy día. Lo que me parece importante para nosotros es ser capaces de detenernos un poco y examinando nuestro interior, preguntarnos con honestidad lo que en la vida diaria, —en la realidad en que nos movemos, de trabajo, de familia, de negocios, de amistades, de diversión—, en esa existencia real de cada uno qué es Jesús de Nazaret. Digo “ser capaces de preguntarnos”, porque puede que no sea fácil hacerlo, debid...

12º domingo t.o.

Lect.. Job 38: 1 - 11; 1 Cor 5: 14 - 17; Mc 4: 35 – 40 Sería demasiado fácil y simplista tomar este relato de la “tempestad calmada” o bien, solo para hablar del poder de Jesús que puede hacer milagros incluso frente a los peores eventos naturales, o bien, para recalcar que nos puede echar una mano en las “tormentas” de cualquier tipo que afectan nuestra vida. No es importante, en este momento, entrar a discutir, desde una mentalidad moderna, si ambas cosas son posibles. Más allá de cuál y cómo fuera el suceso extraordinario que dio origen a este relato, lo que nos importa, es entender la lectura teológica y simbólica que hizo de él la comunidad de Marcos y con qué intención . Desde esa perspectiva, hay varios símbolos fuertes que nos permiten entender el tipo de situaciones a las que lo estaba aplicando Marcos. El primer símbolo , que nos ubica en la situación que estaba afectando la vida de aquella comunidad, lo trae la frase puesta en labios de Jesús: “Pasemos a l...

11º domingo t.o.

Lect.: Ezequiel 17,22-24 , II Corintios 5,6-10 ; Marcos 4,26-34 1.      En gran medida creo que podemos decir que los seres humanos actuamos según lo que nos creemos ser. La imagen que tenemos de nosotros mismos, —y, por extensión, de los demás—, determina mucho nuestra acción o inacción. Nuestras petulancias o nuestras inseguridades nos hacen luego “jugar de vivos” , como se dice popularmente en Costa Rica, o, por el contrario, vivir acomplejados o resentidos con todos y con todo. Y quizás, por alguna de estas razones, ser agresivos con los demás, posesivos de los que creemos amar y destructivos de los que nos disgustan. No es lo mismo tener una autoconciencia enfermiza que una sana. 2.      En el texto de este domingo, Marcos nos invita a descubrir en Jesús el tipo de ser humano que cuenta con una conciencia sana, fecunda de sí mismo. Sabemos que cuando Jesús habla del Reinado de Dios, está hablando de sí mismo, de cómo entiend...