32º domingo t.o., 8 nov. 09 Lect.: 1 Reg 17: 10 – 16; Hebr 9: 24 – 28; Mc 12: 38 – 44 1. ¿Con qué propósito educamos a nuestros hijos? Cuando yo era pequeño, muchos papás y mamás, viniendo de orígenes humildes, expresaban este propósito diciendo que aspiraban para sus hijos la posibilidad de “llegar a ser alguien”. Pero claro, esto puede entenderse de diversas maneras. En aquellos tiempos, y para gente sencilla urbana, “llegar a ser alguien” equivalía a tener un oficio o profesión que le permitiera a cada hijo varón ganar bien, tener casita propia y ahorros para las necesidades de salud, educación y diversiones de la familia. (En aquella época machista, lo que se aspiraba para la hija mujer era “que pudiera casarse bien” y ya entendemos lo que eso quería decir). Lo que se aspiraba en zona rural está bien expresado por la canción “Caña dulce pa’ moler”. Ahí no aparecía tan clara la necesidad de estudiar o tener carrera. 2. Pero la sociedad nuestra ha cambiado para bien y para mal. Desde...
Reflexiones a partir del texto evangélico de la celebración eucarística de cada domingo, considerando su estudio exegético y leído desde algunos de los retos del entorno de nuestra vida actual. Bienvenidos los comentarios.