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Mostrando las entradas con la etiqueta renacer

Fiesta del Corpus Christi

Lect.: Deut 8,2-3.14b-16a; 1  Cor 10,16-17;   Juan 6,51-58 "Vivir en Dios y para Dios". Innumerables veces hemos repetido, durante el tiempo pascual, esta frase con la que Pablo quiere expresar el significado de la resurrección de Jesús. Se trata de una “exaltación”, una “elevación” a un nivel distinto de la vida humana, al más profundo, el de la vida plena. Y nosotros, con Cristo, dice el mismo Apóstol, hemos muerto con él, hemos resucitado con él, hemos sido elevados con él. Desde esa perspectiva podemos leer todo el evangelio de Juan al que pertenece la 3ª lectura de hoy, como una gran invitación a renacer a esa nueva conciencia de lo que somos como seres humanos . Para entrar en el Reino, —como Jesús trató de ayudar a Nicodemo para que comprendiera—, hay que renacer,  pasando de nuestra limitada conciencia individual, en que habitualmente nos encontramos atrapados, a ese otro nivel más perfecto de conciencia en que nos descubrimos inmersos en la vida mis...

5º domingo de Pascua

Lect.:  Hechos 6,1-7;  I Pedro 2,4-9; Juan 14,1-12 Durante cuatro domingos, partiendo del día de la Pascua,   hemos intentado abrir nuestra mente y nuestro corazón, para poder ser iluminados sobre el significado de la resurrección , la de Jesús y la de cada uno de nosotros. Hicimos el primer día una afirmación que causó un poco de extrañeza e incluso escándalo en algunas personas, al decir que la resurrección de Jesús no era entendida por los autores del NT como la vuelta de un cadáver a la vida física (como se quería presentar, por ejemplo, en la de Lázaro o en la de la hija de Jairo). Pero entonces, ¿qué se quiere decir por resurrección de Jesús en el NT? En este penúltimo domingo del tiempo pascual vamos a acercarnos a   una mirada de conjunto del mensaje evangélico sobre la vida de Cristo resucitado. Pero antes tengamos en cuenta dos orientaciones importantes . Primera , que no todos los textos que nos hablan de la vida del resucitado son los que ap...

Bautismo de Jesús

Lect.: Is 42,1-4.6-7;   Hech 10,34-38;   Mt 3,13-17 Cuando Jesús se acerca a Juan que está bautizando en la orilla, al otro lado del Jordán, ya tiene más de treinta años, un adulto maduro, hecho y derecho, con una relativamente larga vida laboral, como obrero de construcción, carpintero, un poco de todo. No tenemos detalles de toda esa primera etapa prolongada de su vida y solo podemos suponer que vivía de manera sencilla, trabajadora, familiar, en medio de su clan. Entonces algo pasó que lo hizo cambiar . Por los relatos de los evangelistas podemos conjeturar que entonces tiene una experiencia espiritual intensa, una vivencia fuerte de la presencia de Dios en su interior que le produce una ruptura con el estilo de vida que venía llevando , que le hace reaccionar de manera no conformista y más preocupado por la situación por la que atraviesa su pueblo  y que le hace decidirse por algo nuevo , por una manera distinta de plantarse frente a los acontecimientos q...

4o domingo tiempo ordinario

4º domingo. t.o. 31 ene. 10 Lect.: Jer 1: 4 – 5. 17 – 19; 1 Cor 12: 31 – 13: 13; Lc 4: 21 – 30 1. Siempre nos ha llamado la atención que Lc ponga, ya en este cap. 4 la primer situación de rechazo a Jesús. Y no cualquier rechazo, sino uno violento. Toda la gente de la sinagoga, dice, se pusieron furiosos, y lo empujaron hasta el borde de un barranco con la intención de despeñarlo. Según el evangelista, Jesús acaba de proclamar el programa de su misión, con contenidos que más bien parecerían seductores y fascinantes para todos. Apuntan, como decíamos el domingo pasado, a construir una sociedad donde todos podamos vivir como hermanos, liberándonos de apegos egoístas y excluyentes. Con un ideal tan hermoso, tan constructivo, ¿por qué se iba a provocar una reacción negativa en los oyentes? El mismo Lc dice que todos expresaban su aprobación y se admiraban de sus palabras de gracia. ¿Entonces? El cambio tan súbito parece darse cuando Jesús cuestiona el carácter único y privilegiado del p...

5o domingo de Pascua

5º domingo de Pascua, mayo 6, 2007 Lect.: Hech 14: 20b – 26; Apoc 21: 1 – 5 a; 13: 31 – 33 a 1. Es muy normal, entre nosotros gente religiosa, enfrentarnos al sufrimiento de cada día, a las experiencias de enfermedad, o de problemas laborales, económicos y otros, viéndolas como el lado oscuro de la vida, como limitaciones inevitables de este mundo que, afortunadamente, si nos portamos bien, llegaremos a superar en la otra vida donde, además, se nos recompensará por todo lo que hayamos padecido. Con esa misma mentalidad, podríamos esperar que en estas semanas de pascua, en la liturgia se nos leyeran solo textos que, en nuestro lenguaje ordinario, pudiéramos llamar “luminosos”, optimistas. Si ya Cristo resucitó, para qué pensar en su pasión y su muerte, dejemos eso atrás, porque todo ese sufrimiento lo ha compensado el triunfo de Jesús sobre la muerte. Ya Jesús está vivo y glorioso por encima de las vicisitudes de este mundo. Sin embargo, el evangelio nos propone otra manera de ver la vi...