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Mostrando las entradas con la etiqueta realidad personal

17o domingo t.o.

Lect: Gén 18: 20 – 32; Col 2: 12 – 14;   Lc 11: 1 - 13   Quizás, atraídos por ese maravilloso y sencillo contenido del "padrenuestro" hemos pasado por alto las circunstancias de este relato. Los discípulos están observando a Jesús que se ha apartado a orar y, posiblemente impresionados por lo que ven, se atreven a pedirle "Señor, enséñanos a orar , como Juan enseñó a sus discípulos". Es curioso , todos ellos eran judíos piadosos. Todos visitaban el Templo y participaban del culto en la sinagoga. Entonces, habrían recitado oraciones y salmos muchísimas veces. ¿A qué viene, entonces,  eso de pedir ahora a Jesús que les enseñe a orar? Tal pareciera que la cercanía de Jesús, y de Jesús orando, les hace ver que "orar" es una cosa distinta de la habitual recitación de plegarias, peticiones y alabanzas, a la que estaban acostumbrados . Algo que incluso se puede hacer, como lo hace Jesús,   sin necesidad de estar en el Templo o en otro espacio sagrado. Si...

3er domingo de Cuaresma

Éx 20:1-7; 1 Cor 1:22-25; Jn 2:13-25 1.     El fondo del mensaje de este texto evangélico de hoy está ligado a esa frase explicativa de Jn cuando, al preguntarle por lo que estaba haciendo y diciendo, Jesús dice que estaba refiriéndose a su cuerpo . Es decir, que sus actos al enfrentarse a los mercaderes y sus palabras relativas a la destrucción del templo los hace y dice con la autoridad de quien está convencido de que el verdadero templo, el verdadero lugar del encuentro con Dios está en su persona . 2.     Para entender el alcance de esta afirmación hay que recordar otros textos de este mismo evangelista, donde habla de ver a Dios y de dar culto a Dios. Empecemos  por el prólogo cuando dice que la palabra de Dios se ha hecho carne y que si a Dios nadie lo ha visto jamás, el hijo lo ha dado a conocer. Luego, cuando le dice a Nicodemo que los que han nacido de lo alto son los que pueden ver el reino de Dios. Y de manera contundente le...

4º domingo de adviento

1.    Desde el primer domingo de Adviento, como preparación para celebrar religiosamente la Navidad, se nos daba una pista: hay que despertar. Cada domingo hemos venido descubriendo algo a lo que debemos despertar:... Hoy, en la actitud de María se nos habla del engaño más radical del que tenemos que despertar. Para que nazca el hijo de Dios María tiene que aceptar que existe una visión de la realidad más profunda que la que ella tiene. Lo expresa diciendo: hágase en mí según tu palabra. Dentro de su realidad, tal y como ella y los demás la  veían, ella no era más que una muchachita insignificante de un pueblito sin importancia, medio perdido de aquella Palestina de entonces. Pero ella acepta que en esa pobre realidad cabe una realidad más profunda, en la que puede realizarse la plenitud de Dios. Y ella se rinde a esa realidad mayor, la acepta aunque los ojos no traspasan esa materialidad. Y así se manifiesta Dios en la realidad humana del hijo nacido de su vi...