Lect.: Hechos 2,14.22-33; I Pedro 1,17-21; Lucas 24,13-35 Este texto de los discípulos de Emaús es uno de esos relatos evangélicos pascuales que suelen hacérsenos muy familiares. Está narrado de tal manera que resulta fácil identificarse con Cleofás y su compañero de viaje, y sentirse emocionado pensando que uno mismo podría ir caminando en cualquier circunstancia y experimentar de repente la aparición del resucitado. Se hace tan entrañable, tan querido y familiar el relato que, una vez más, corremos el riesgo de quedarnos en la letra del mismo, solo en parte de la letra, y no captar su sentido profundo . Para entrar al corazón del mensaje pienso que el mismo texto de Lc nos ayuda sobre todo con dos importantes detalles. El primer detalle lo resalta la afirmación, —aparentemente contradictoria—, de que los dos discípulos veían y escuchaban al peregrino, caminaban a su lado, pero no eran capaces de reconocer que era Jesús. Si Lucas estuviera entendiendo la resurrecci...
Reflexiones a partir del texto evangélico de la celebración eucarística de cada domingo, considerando su estudio exegético y leído desde algunos de los retos del entorno de nuestra vida actual. Bienvenidos los comentarios.