Lect.: Levítico 19:1-2, 17-18; I Corintios 3:16-23; Mateo 5:38-48 Continúa Mateo hoy ayudándonos a entender el camino que Jesús propuso en el Sermón del Monte, —y que no es más que un reflejo de su propio modo de vida, y no ninguna doctrina teórica, abstracta. Como en el texto del domingo pasado, en éste también sigue haciéndolo con ayuda de lo que se llaman “ antítesis ”. Ese estilo de hablar en el que frente al modo de pensar y enseñar que se acostumbraba, Jesús contrapone algo nuevo. “ Han oído…, pero yo les digo”… Las antítesis mencionadas el domingo pasado ya eran duras y parecían difíciles de cumplir: ir más allá de lo que entonces se enseñaba y vivía en la religión judía en el tema del adulterio; en el trato a la mujer propia —a la que se podía dejar “tirada” como una propiedad más de desecho; en el tema del juramento el uso en vano del nombre de Dios; o en cuanto a subordinar la participación en el culto a la reconciliación con el hermano… Ya todo eso apunta...
Reflexiones a partir del texto evangélico de la celebración eucarística de cada domingo, considerando su estudio exegético y leído desde algunos de los retos del entorno de nuestra vida actual. Bienvenidos los comentarios.