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Mostrando las entradas con la etiqueta desinterés

5º domingo de Pascua

Lect.: Hechos 14:21-27; Apocalipsis 21:1-5;  Jn 13:31-33, 34-35 Alguien comentaba, —entre varios comentarios que vi al preparar esta reflexión– que algunos de los textos más difíciles de predicar del evangelio son aquellos que nos resultan más familiares . Algunos, como el que acabamos de oír, es tan conocido que mucha gente, ya antes de oírlo, supone que ya lo sabe y lo entiende y apenas si presta atención a su lectura. Otra gente, por otra parte, puede decir que la verdad es que apenas se le puede agregar nada de explicación. El asunto está muy claro: el mandamiento “nuevo” de Jesús consiste en “amarnos mutuamente”, ¿qué más se puede decir? Ante este tipo de reacciones, la persona que hacía este comentario añadía que lo que hace falta es encontrar un nuevo ángulo para aproximarse al texto, de manera que la lectura nos resulte nueva, refrescante, una verdadera “buena noticia”. De lo contrario, seguiremos usándolo como un eslogan, fácil de repetir, o como una regla moral,...

25º domingo t.o.

Lect.:  Isaías 55,6-9, Filipenses 1,20c-24.27a, Mateo 20,1-16 Hace un par de semanas comparábamos la manera de trabajarnos a nosotros mismos con la labor del escultor, según lo decía Miguel Ángel, que va quitando de la pieza de madera o de piedra los trozos que sobran para que progresivamente vaya apareciendo la escultura que estaba escondida dentro . Y decíamos que ese  es el tesoro escondido en el campo, la imagen de Dios , nuestro ser auténtico al que ocultan muchos sobrantes, muchas rugosidades, muchas astillas. En el evangelio a menudo Jesús nos da chispazos para que vayamos descubriendo cómo es ese Dios del que somos imagen. Hoy, nos presenta la  figura del dueño de la viña, para quien ningún mérito, ni esfuerzo, ni razones de justicia, privilegian a unos trabajadores sobre otros. Es la misma figura de quien en el Sermón del Monte se dice   " que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5: 43 – 45). E...

32º domingo t.o.

Lect.:    I Reyes 17, 10-16;    Hebreos 9, 24-28;  Marcos 12, 38-44 En el mundo de la economía es normal y corriente que los empresarios, los propietarios de capital busquen  invertir en proyectos de alta rentabilidad. Es normal también que el ciudadano que tiene unos ahorros, busque colocarlos ahí donde  ganen más intereses, donde le vayan produciendo más beneficios para gastos futuros. Pero lo que es normal en la vida económica presenta un problema cuando lo trasladamos al nivel del resto de las relaciones sociales, de amistad, familiares, e incluso religiosas. Cuando en esos otros planos nuestras motivaciones y acciones son dirigidas prioritariamente por interés,  por el beneficio que espero sacar de algo que hago. Cuando ayudo a alguien pensando en que quizás esa persona en otra situación me devolverá el favor. Como dice el dicho popular, "hoy por ti y mañana por mí". O cuando hago un donativo pensando en que esa cantid...

34º domingo t.o.

34o domingo t.o. Lect: Ez 34: 11-12.15-17; 1a Cor 15: 20-26 a.28; Mt 25:31-46 1.    Esta grandiosa parábola a veces nos hace tirar la  imaginación a un lejanísimo tiempo futuro de un supuesto final de los tiempos. Es más, se nos olvida que, como todo relato parabólico, se trata de un cuento imaginativo que a través de Símbolos intenta comunicar un mensaje .  Y cuando perdemos esta perspectiva pensamos que el evangelio está hablando de algo que va a pasar tal cual y que hemos dado en llamar el "juicio final". Pero en realidad no es así. Por poco esfuerzo que hagamos para leer el texto de manera fresca, nos daremos cuenta de que Mt está hablando no del juicio "final" sino del juicio "presente". Todo lo sugerente de un juicio “final” es una forma simbólic de expresarse. La parábola tiene, por eso, un carácter revelatorio . Es decir, nos revela, nos quita el velo que oculta lo que nos sucede a cada momento, en cada uno de nuestros comportami...