Lect. Miq 5:1-4; Hebr 10:5-10; Lc 1:39-45 En la Sagrada Escritura se encuentra una larga tradición del pueblo judío que tiende a destacar el poder y la autoridad de los varones asociado a su capacidad guerrera, de dominio por la violencia y la conquista. Esos son los “héroes”, los “valientes”. Tanto más fuertes cuanto más violentos y así desarrollan su hombría. Esta visión contrasta con la que se presenta de la mujer cuyo poder y fuerza se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de dar vida, de crear nuevas vidas. A pesar de estar escrita en un contexto machista y patriarcal, puede descubrirse en la Biblia que, en el fondo, la fuerza y el poder de la mujer se asocia, no simplemente con ser reproductora de la especie, continuadora del clan, ni con su función de esposa de un varón importante, sino con ser fuente de vida, estrechamente unida con la generación de la vida. Especial imagen de Dios, origen de la vida. No es extraño, entonces, que las primeras comunidades de cristia...
Reflexiones a partir del texto evangélico de la celebración eucarística de cada domingo, considerando su estudio exegético y leído desde algunos de los retos del entorno de nuestra vida actual. Bienvenidos los comentarios.