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Mostrando las entradas con la etiqueta Bienaventuranzas

5º domingo t.o.: Ser "luz" y ser "sal" no son símbolos de interpretación arbitraria

Lect.: Isaías 58:7-10; I Corintios 2:1-5; Mateo 5:13-16 En nuestra reflexión anterior afirmamos que Mateo propone el Sermón de la Montaña como un modo de vida realizable y no como algo solamente utópico, en el peor sentido,  sin posibilidad de concreción. Esta afirmación dio lugar a una interesante conversación (en Facebook, ya que, lamentablemente no se puede hacer “en vivo” en la celebración litúrgica o, al menos, a la salida de ésta). Lo que conversamos, empezó con la pregunta de una amiga que decía, “¿Que pasos prácticos implementar para vivir esa realidad? Intercambiamos ideas al respecto que pueden Uds. leer al pie de la reflexión. Es solo un comienzo de un tema que podríamos ampliar más. Pero hoy, el texto de Mateo da lugar a que nos planteemos otras preguntas: ¿Qué quiere decir “poner en práctica las Bienaventuranzas? Y, en definitiva, ¿Por qué hacerlo? Como en otras ocasiones, creo que resulta pedagógico empezar mencionando respuestas insuficientes o erróneas desd...

4º domingo t.o. Las bienaventuranzas, ¿un perfil realizable?

Lect.: Sofonías 2:3; 3:12-13; I Corintios 1:26-31; Mateo 5:1-12 El domingo pasado veíamos a Jesús anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios a la población galilea, predominantemente de pobres pescadores y campesinos. La opción de Jesús por estos destinatarios, la liturgia la fundamenta con las otras dos lecturas de hoy. En la primera, el profeta Sofonías anuncia la voluntad de Dios de dejar “ un pueblo humilde y pobre ”, que “ en el nombre de Yahveh constituirá
el “Resto” elegido de Israel ”. Por su parte, Pablo, en la segunda,  le dice a los habitantes de Corinto, que “ Dios ha escogido más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte.
 Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es. ” El texto de Mateo que hemos leído hoy nos añade una presentación del contenido central de lo que Jesús predicó en Galilea, al menos una parte muy importante de e...

Todos los santos

Lect. Apoc 7,2-4.9-14; I Juan 3,1-3; Mateo 5,1-12a 1.    En la época y en la zona mediterránea en que vivió Jesús de Nazaret, no se entendía la pobreza  solamente como padecer una limitación económica, de ingresos y posesión de bienes. Además de eso era, sobre todo, un problema cultural y social. Era una carencia de posición, de estima, de reputación. No solo carecer de recursos, sino de educación, salud, vestido elegante, buena vivienda. Pobre era, por tanto, un “don nadie”, que no había nacido en buena cuna, en una familia de alcurnia, de gente notable que sabía comportarse. Era, por eso, alguien que no podía codearse con la gente destacada, con los fariseos o los sacerdotes quienes, además de tener muchas posesiones, se presentaban como irreprochables, como supuestos santos, cumplidores de la ley, mientras los pobres ni siquiera tenían las capacidades para leer y estudiar la Ley, las Escrituras. Creo que en nuestra época ya hemos empezado a entender que esto e...

6º domingo t.o.

Lect.: Ecles 15,16-21;  I Cor 2,6-10; Mt 5,17-37 Podemos imaginarnos la sorpresa de las primeras comunidades al escuchar como palabras de Jesús esos contrastes que acabamos de oír en Mateo: “Han oído que se dijo a los antiguos… pero yo les digo”.   Y en cada uno de esos contrastes, se contraponen a modo de ejemplo, dos maneras distintas de entender el pecado contra la vida, contra la relación matrimonial y contra la fidelidad a los juramentos. De manera parecida pensemos en nuestra reacción cuando hoy oímos la predicación del Papa Francisco que nos evoca los contrastes de que habla Mateo. Perfectamente podemos entender que Francisco nos dice: “Han oído hasta ahora que la Iglesia dijo a nuestros padres y abuelos…, pero yo les digo ahora…. “ Por ejemplo, que el pecado contra la vida no es solo el asesinato directo, sino también las prácticas y políticas   que generan desempleo, bajos salarios y bajos ingresos y que, por tanto generan hambre y al fin, muerte. No se s...