Lect.: Is 55,1-3: Rom 8,35.37-39; Mt 14,13-21 El domingo pasado Mt nos recordaba lo que era para Jesús el “gran tesoro”, la “perla más valiosa” que podemos hallar en nuestra vida. No era, por supuesto , la acumulación de capital, ni de todo tipo de bienes materiales, ni siquiera de una larga vida. Pero tampoco, la de reputación, posiciones de poder o privilegio sobre los demás, o de títulos y diplomas. Con la frase característica de la predicación de Jesús, nos decía que ese tesoro y esa perla era el “reino de Dios ”, pero eso no quiere decir ni la religión ni la Iglesia. El reino de Dios es el encuentro personal con Dios que se alcanza , como lo dicen todas las tradiciones espirituales, cuando llega cada uno a descubrirse a sí mismo. Identificar el encuentro consigo mismo y el descubrimiento de Dios, es lo máximo a lo que podemos aspirar en nuestra vida, desde la perspectiva evangélica. Y hoy el relato de la multiplicación de los panes añ...
Reflexiones a partir del texto evangélico de la celebración eucarística de cada domingo, considerando su estudio exegético y leído desde algunos de los retos del entorno de nuestra vida actual. Bienvenidos los comentarios.