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Mostrando las entradas con la etiqueta prácticas religiosas

17º domingo t.o.: el "padrenuestro", un carné de identidad cristiana

Lect.: Gén 18:20-32; Col  2:12-14; Lc 11:1-13 En el texto evangélico de hoy lo que los discípulos piden a Jesús, según Lucas, no es simplemente que les enseñe a orar. Raro sería que judíos religiosos, aunque gente sencilla, practicantes acostumbrados a ir regularmente a la sinagoga, a esas alturas no supieran orar. Más bien, lo más probable es que incluso supieran de memoria muchos o la mayor parte de los salmos de David. Entonces lo que le están pidiendo a Jesús es otra cosa: que les enseñe, dicen, “ como Juan el Bautista había enseñado a orar a sus discípulos”. ¿A qué se refieren? Parece ser que era costumbre entre los maestros judíos entregarles a sus discípulos una oración breve que sirviera como una especie de placa de identificación de los discípulos entre sí y con su Maestro. Y eso es lo que Jesús les entrega, una breve oración en la que se refleja una “marca”, una expresión de un modo de ser, de ver al mundo, a Dios y a los demás y que, en adelante, va a identif...

2º domingo t.o.

Lect.:   1 Sam 3: 3b-10; 1 Cor 6: 13. 15...   Jn 1:35-41 Un pequeño esfuerzo de análisis, ayudado con la imaginación, nos permite ubicar mejor el texto del evangelio. Dos discípulos del Bautista, Andrés y Juan, se sienten atraídos, o quizás simplemente curiosos, por la actuación de aquel que hasta poco antes había sido también miembro de su grupo, Jesús, el de Nazaret, y que ahora está empezando a predicar por su cuenta y del que comienzan a hablarse muchas cosas. Incluso un comentario del mismo Bautista hace que Andrés y Juan se pongan a seguir a Jesús en el camino. Jesús se vuelve entonces y les pregunta qué quieren. Esto lleva, como acabamos de oír, a que se acerquen a conocer y a compartir un poco el modo de vida del Maestro. Lo que debería llamarnos la atención es que esos dos discípulos del Bautista, ya tenían su propio grupo, su propio inspirador, y sus propias prácticas religiosas. ¿Por qué siguen buscando entonces? Este relato nos da pie para pensar en dos man...

32º domingo t.o.

Lect.: II Mac 7, 1-2. 9-14; II Tesal 2, 16-3, 5;  Lc 20, 27-38 Todos tenemos, o hemos tenido, un cierto morbo por lo terrorífico. Cuando éramos pequeños, nos daban temor pero, al mismo tiempo nos atraían, los cuentos de fantasmas, de muertos y aparecidos. Como que había un cierto disfrute en la sensación producida  por la adrenalina segregada. Luego, de jóvenes y mayores, la literatura y el cine fantástico nos remontaban, no solo a mundos imaginarios, sino también a imaginaciones sobre el llamado “inframundo” o mundo de los muertos. Y todo esto, también reconozcámoslo, ha contaminado nuestro pensamiento religioso y nos ha hecho privilegiar, a menudo, los temas  de la muerte en relación a la prácticas y creencias de nuestra religión . Como que vemos la religión como otra fuente para alimentar nuestra afición a lo fantástico, al mundo de lo que no es natural, lo que no está regido por la dinámica de este mundo.  Esto nos lleva, con frecuencia, a poner el te...

3er domingo tiempo ordinario

Lect.: Neh 8: 2 – 4 a. 5-6- 6 – 10; 1 Cor º1: 12 – 30; Lc 1: 1 – 4; 14 – 21. En un viejo cuento que leí en alguna parte, se narra cómo los habitantes de un pueblo de la prehistoria descubren el fuego. Con unos trozos de yesca, y golpeando unas piedras para sacar chispas, logran levantar llamas. Un fabuloso descubrimiento. Ahora pueden tener luz en la noche, calor, para combatir el frío, fuego para cocinar los alimentos. Pero como querían compartir su hallazgo, envían un mensajero a otro pueblo vecino, para contarles lo que habían descubierto y como podrían ellos también repetir la experiencia con los sencillos instrumentos de piedra y yesca que están al alcance de todos. El mensajero cumplió el encargo y volvió feliz a la aldea. Pasó el tiempo y los habitantes del pueblo original se preguntaban cómo les habría ido a los vecinos con el fuego y si habrían prosperado tanto como  ellos. Allá fue el mensajero a averiguar. A su regreso, les cuenta con cara triste a sus ...

2º domingo t.o., 20 enero de 2013

Lect.: Is 62, 1-5; I Corintios 12, 4-11; Jn 2, 1-11 Aunque parezca extraño, mucha gente se ha apartado de las Iglesias y de las prácticas religiosas, no por maldad ni por indiferencia, sino porque no han encontrado en ellas un camino para profundizar en el conocimiento de sí mismos y, todavía peor, tampoco una forma de alcanzar un encuentro vivencial con Dios. No sé si nos hemos preguntado por qué sucede este paradójico fenómeno. Sin darnos por completo la respuesta, el texto de Juan, en el evangelio de hoy sí nos proporciona pistas para descubrir lo que sucede ahora, y sucedía ya en el tiempo de Jesús, aunque en otra situación cultural. El relato de las bodas de Caná es un hermoso texto cargado de simbolismo que nos ayuda a entender que no es lo mismo practicar una religión, incluyendo la católica, que caminar hacia el encuentro vivencial con Dios y con el ser más auténtico y pleno de uno mismo . Pasar del agua al vino, venía a simbolizar el paso de cumplir unos rit...