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Mostrando las entradas con la etiqueta vida nueva

3er domingo de Pascua

Lect.: Hechos 5:27-32, 40-41; Salmo 30:2, 4-6, 11-13; Apoc 5:11-14; Jn 21:1-19 Seguimos de la mano del evangelista Juan, descubriendo los signos en los que los primeros discípulos pudieron experimentar la presencia de Cristo viviente. Una cosa es la manera como expresaron luego sus experiencias —generalmente narrándolas como “apariciones”— y otra, muy distinta, las características de la experiencia pascual por la que atravesaron. Estas parecen sugerirse en los textos como asociadas a transformaciones profundas que experimentaron en su propia vida y que relacionaron con la presencia del Cristo Viviente. Ya, el domingo de pascua, nos mostró Juan cómo el primer signo fue la capacidad que se despertó en ellos para volver a reunirse , a constituir comunidad superando la dispersión y alejamiento en los que se habían dejado arrastrar tras el miedo que les generó la crucifixión. Incluso vimos cómo Lc, en el libro de los Hechos, añade como otro signo de la vida del resucitado, la fuer...

Domingo de Pascua

Domingo de Pascua Lect.: Col 3:1-4; I Cor 5:6-8; Jn 20:1-9 Podríamos pensar que lo que celebramos hoy, en esta Pascua, fiesta central de nuestra vida cristiana, es tan solo el recuerdo de algo que,  tras una terrible semana, la última de su vida que culmina en la cruz, aconteció a Jesús y que llamamos su resurrección . Evidentemente estamos conmemorando la resurrección de Jesús, como lo proclaman los cantos, como lo confiesan los textos evangélicos y, antes que ellos, los que escribió Pablo. Pero, como también nos lo anuncian los mismos escritos del NT, este acontecimiento de la resurrección es un acontecimiento nuestro, algo que sucede en nosotros. No que va a suceder, sino que ya ha sucedido . Lo proclamó hace un momento, la lectura de la Carta a los Colosenses: “ si han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspiren a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque han muerto, y su vida está oculta con Cri...

14º domingo t.o.

Lect: Ez 2,2-5; II Cor 12,7b-10; Mc 6,1-6 En situaciones de peligro, o de riesgo, lo normal es sentir, al menos, un ramalazo de miedo. Miedo a recibir un daño, a perder un bien o un ser querido, o la propia vida. Fue la situación por la que pasaron los discípulos en la barca. Y fue la que superaron el jefe de la sinagoga y la mujer enferma de flujos de sangre. Lo que marcó la diferencia, en uno u otro caso, fue la actitud de fe, de vivir con confianza profunda. que, en definitiva, como dice Mc, trae paz y salud . En la gente de Nazaret, el   pueblo de Jesús, predomina otra actitud que, aunque no lo descubramos a la primera, es también otra forma de miedo . Cuando los vecinos de su barrio lo miran con escepticismo, con incredulidad, en el fondo lo están   rechazando por miedo a la novedad . Este Jesús, que tiene sabiduría, rompe los esquemas religiosos y sociales a que estaban acostumbrados. Habían conocido a Jesús desde pequeño, muchos habían crecid...

2º domingo t.o.

Lect.:   Is 49,3.5-6;  I Cor 1,1-3; Jn 1,29-34 No estamos acostumbrados a pensar en el proceso de maduración que atravesó Jesús a lo largo de su vida . Hemos estado expuestos a la tentación de creer e imaginarnos un Jesús superdotado ya desde pequeño y en disfrute de cualidades divinas extraordinarias. Se nos olvida aquello que ya advertía el evangelista, de que Jesús "crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres". Por eso hemos tenido problema con hacernos a la idea de que en Jesús se nos transparenta el ser humano pleno que cada uno de nosotros está llamado a ser . Pero el episodio del bautismo de Jesús y de su relación con Juan el Bautista nos pegan una sacudida y nos despiertan a esa dimensión que nos hace a Jesús tan cercano: fue en todo semejante a nosotros, menos en el pecado . En particular, en su proceso de crecimiento, vivió muchos años, alrededor de 34, una vida ordinaria, dependiente de su trabajo para sobrevivir , de contacto di...

Domingo de Pascua

Lect.:  Hech 10:34 a.37-43; Col 3:1-4; Jn 20:1-9 Hablando del momento posterior a su muerte, conversando con sus discípulos en la Cena de despedida, Jesús les había dicho estas palabras que pueden sonar enigmáticas: "Dentro de poco, el mundo no me verá más, pero Uds. me verán, porque yo vivo y ustedes también vivirán. En ese día ustedes comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes. " Este domingo de Pascua, se realiza este anuncio que Jesús había hecho. Por la muerte biológica, termina el período de la vida terrenal de Jesús y el mundo no lo ve más. Pero se inicia un nuevo modo de existencia de Jesús que es también un nuevo modo de existencia de los discípulos . Jesús que ha alcanzado la plenitud de vida, vive en Dios y nosotros vivimos  en él y él en nosotros. En adelante, como dice Pablo en la carta a los Colosenses, " nuestra vida está con Cristo escondida en Dios". Podemos darnos cuenta de que esta m...