Ir al contenido principal

CELEBRANDO LA ASCENSIÓN, ¿SE TRATA DE UNA "SUBIDA"?

  1.  Se supone que uno de los propósitos de las fiestas litúrgicas es pedagógico. Se trataría de desglosar diversos aspectos del mensaje evangélico para facilitar su comprensión. Y se suponía también que al asociar cada aspecto del mismo a un "episodio" o dimensión de la vida de Jesús, esto daría más vitalidad y dinamismo al anuncio de la Buena Nueva. No sé en que medida esto se logró en siglos pasados, pero me temo, desde hace tiempos, que hoy en día" el modo de realizar la celebración litúrgica más bien desorienta la formación en la fe de los creyentes contemporáneos. En vez de una comprensión progresiva del Mensaje se produce una fragmentación del mismo y una pérdida de visión de conjunto y, al mismo tiempo, al asociar cada "fragmento" a recuerdos de diversos momentos sucesivos de la vida de Jesús, se crea la impresión de que se está intentando construir y reproducir un resumen biográfico de ésta. Un paso más y caemos en una lectura literalista y fundamentalista del Evangelio.
  2. Un ejemplo del problema lo tenemos en la celebración actual. Probablemente todo cristiano, hombre o mujer, aprendió que el domingo de Pascua conmemoraba el "momento" de la resurrección, tres días después de la muerte en la Cruz; luego, un día como hoy, —fiesta de la Ascensión— conmemoraba otro "momento", cuando Jesús, 40 días después, "subió" a los cielos y "se sentó a la diestra del Padre". Finalmente, cuando se cumplen 50 días, desde ahí envían al Espíritu Santo a la primera comunidad, lo que conocemos como fiesta de Pentecostés. 
  3. Sin embargo, es probable que el mensaje se nos haga más accesible si pensamos que la liturgia nos está invitando a celebrar una sola fiesta, un único acontecimiento, el de la Pascua o Paso de Jesús y de cada uno de nosotros, a una Vida Nueva, a la vivencia del nivel más profundo de la vida humana. Ese Paso implica tres aspectos, la muerte del "hombre viejo" e inicio de la vida nueva, que llamamos "resurrección", en la que esa plenitud de vida nueva se funde con la misma vida de la divinidad, de tal manera que somos ahora conducidos por el mismo Espíritu de Cristo. En este único acontecimiento de nuestra Pascua nos "sumergimos" desde el Bautismo y toda su virtualidad se va desplegando a lo largo de nuestra vida hasta alcanzar "la estatura misma" de Jesús, Hijo del Hombre, Hijo de Dios. Y a lo largo de todo este proceso nos encontramos dentro de la presencia ininterrumpida y constante del Viviente. Hablar de "a los tres días", o cuarenta, o cincuenta, de "subir" o "sentarse" no son sino pobres intentos por expresar, o balbucear las experiencias por las que atravesaban mientras crecían en la vida nueva y quizás queriendo usar expresiones simbólicas de la Escritura.Ω

 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo de Pascua

Lect.:  Hech 10: 34-43; Col 3: 1-4; Jn 20: 1-9 Cuando decimos que para los cristianos la fiesta de la Pascua es el acontecimiento central de nuestra vida , afirmamos que estamos hablando de algo de lo que no es fácil hablar . Nos referimos al momento culminante de la vida de Jesús, de la vida de sus primeros testigos y de nuestra propia vida . ¿Cómo poder expresar ese momento culminante de manera fácil? ¿Cómo encerrar en palabras humanas unas realidades, vivencias que tocan lo más íntimo de nuestro ser y del ser de Jesús ? Durante muchos años hemos leído y meditado los relatos evangélicos de la resurrección y probablemente nos hemos quedado pegados en los detalles con que sus autores intentaron comunicar lo incomunicable. La resurrección de Jesús no es la vuelta a la vida en este mundo de un cadáver . Y, sin embargo, por las limitaciones del lenguaje, si los leemos literalmente, los relatos sobre la tumba vacía, sobre las apariciones a María Magdalena,...

34º domingo t.o.

34o domingo t.o. Lect: Ez 34: 11-12.15-17; 1a Cor 15: 20-26 a.28; Mt 25:31-46 1.    Esta grandiosa parábola a veces nos hace tirar la  imaginación a un lejanísimo tiempo futuro de un supuesto final de los tiempos. Es más, se nos olvida que, como todo relato parabólico, se trata de un cuento imaginativo que a través de Símbolos intenta comunicar un mensaje .  Y cuando perdemos esta perspectiva pensamos que el evangelio está hablando de algo que va a pasar tal cual y que hemos dado en llamar el "juicio final". Pero en realidad no es así. Por poco esfuerzo que hagamos para leer el texto de manera fresca, nos daremos cuenta de que Mt está hablando no del juicio "final" sino del juicio "presente". Todo lo sugerente de un juicio “final” es una forma simbólic de expresarse. La parábola tiene, por eso, un carácter revelatorio . Es decir, nos revela, nos quita el velo que oculta lo que nos sucede a cada momento, en cada uno de nuestros comportami...

Fiesta del Corpus Christi

Lect.:  Exodo 24,3-8; Hebr 9,11-15; Mc 14,12-16.22-26 El domingo pasado hicimos un esfuerzo por releer el texto de la gran misión que Jesús encarga a sus discípulos. Hicimos ese esfuerzo porque a pesar de tratarse de un texto tan importante no siempre, a lo largo de la historia, los cristianos lo hemos leído correctamente. Hoy, escuchando el texto de Mc sobre la última Cena, también podemos preguntarnos, ¿será que entendemos bien el sentido de la Eucaristía como Jesús deseaba que lo entendiéramos? ¿será posible que algo tan central en la vida de nuestra comunidad no lo estemos comprendiendo de manera adecuada o completa? Una celebración como la de hoy es, precisamente, la oportunidad para tratar de entender mejor lo que creemos entender de la Eucaristía. Como siempre, no hay que extrañarse de nuestras limitaciones de comprensión . El texto de Mc nos muestra que los mismos discípulos no estaban preparados para entender lo que Jesús quería comunicarles....