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Mostrando las entradas con la etiqueta agua viva

5º domingo de cuaresma

Lect.:  Ezequiel 37,12-14; Romanos 8,8-11; Juan 11,1-45 Con el texto de hoy, la resurrección de Lázaro, concluimos lo que para las primeras comunidades cristianas eran tres grandes catequesis preparatorias de la conmemoración de la Pasión y muerte y la celebración de la Pascua. Tres grandes relatos que, cargados de simbolismo, vienen a anticiparnos a los cristianos el sentido de la vida plena que Jesús proclama. Primero fue la catequesis de la mujer en el pozo . Con la imagen del agua viva, Jesús intentaba que la samaritana diera un salto de comprensión . Que pasara del nivel de las meras necesidades materiales, también importantes, al de la capacidad profunda que podemos realizar los seres humanos para hacer que surja en nosotros mismos un manantial de vida eterna, de vida de Dios. Luego, el relato de la curación del ciego de nacimiento sirve al evangelista para narrar la propia vivencia de las comunidades que, al hacer suya la Buena Nueva de Jesús, experiment...

3er domingo de Cuaresma

Lect.:  Ex 17,3-7; Rom 5, 1-2.5-8;  Juan 4,5-42 Por tradición o por convicción, o por ambas cosas mezcladas, venimos al templo estos domingos de cuaresma, para recorrer juntos un camino de preparación a la fiesta central del cristianismo, la Pascua. Y como parte de esa preparación repetimos lecturas, prácticas y reflexiones como hemos hecho otros años. Y de repente, una vez más, nos topamos con este episodio de la mujer samaritana a la que Jesús habla en el borde del pozo. Es un episodio de gran riqueza temática y vivencial, pero del que vamos a fijarnos solo en un interesante aspecto . Si lo observamos con atención, escucharemos una situación curiosa y que podría resultar hasta divertida: Jesús habla  en un nivel y la samaritana le entiende en otro. Jesús habla de "agua viva" y la mujer le pregunta como va a sacar agua del pozo si ni siquiera trajo balde; a ella le preocupa la discusión entre samaritanos y judíos sobre el lugar correcto para dar culto a Dios, y J...

17º domingo t.o.

Lect.: II Reyes 4,42-44, Ef 4,1-6, Jn 6,1-15 Por distraídos que estemos en misa, nos sorprenderá que, de repente, sin ninguna fiesta especial de por medio que lo justifique, se interrumpa la lectura continua del evangelio de Marcos —tan concreto y aterrizado en el seguimiento de la vida de Jesús— y se sustituya por un texto de Juan, —que no deja de ser complicado, con símbolos no fáciles y distantes culturalmente. Más sorprende que este remplazo se haga durante cinco domingos seguidos. Si queremos preguntar la razón a liturgistas, —al menos, vía internet— no encontraremos más que dos aparentes razones no muy convincentes: que el evangelio de Marcos es muy corto y no da para “rellenar” cuatro o cinco domingos del ciclo ordinario de este año; y que a veces se recurre a otro evangelio cuando hay que explicar o ahondar “un poco más en un tema”, —como si cada evangelista no hubiera tenido su propósito propio y de su comunidad, al escribir lo que escribió y como lo escribió...

6o domingo de Pascua

6º domingo de Pascua, 29 de mayo de 2011 Lect.: Hech 8: 5 – 8. 14 – 17; 1 Pedr 3: 15 – 18; Jn 14: 15 - 21 1. Al mensaje de Jesús muchas veces le cortamos las alas. Le hacemos perder mucha de su riqueza. En gran parte porque lo convertimos en una especie de actualización de la religión judía, poniendo todo el énfasis en los mandamientos y en una modernización del culto. es decir, es muy frecuente y normal entender la intención de Jesús como la de quien quiso fundar una nueva religión, diferente y mejor que la judía y las otras existentes. Pero eso no lo dice Jesús nunca . Es mas, dice lo contrario. 2. Jesús, como se puede leer sobre todo en Juan, nos está hablando de lo que podríamos llamar una gran aventura , la mayor aventura que podemos correr los seres humanos. Es la aventura del descubrimiento de lo que somos nosotros mismos y, simultáneamente, del descubrimiento de Dios; es decir, de lo que somos en Dios, o de lo que es Dios en nosotros . Es la aventura de descubrir como expe...

3er domingo de Cuaresma

3er domingo de Cuaresma, 27 de marzo de 2011 Lect.: Éxodo 17: 3 – 7; Rom 5: 1 – 2. 5 – 8; Juan 4, 5-42 1. A veces nos sorprendemos al releer los evangelios con un espíritu y unos oídos abiertos dispuestos a escuchar en serio. ¿Cómo es posible que después de 21 siglos de predicación de la Buena Noticia seamos capaces de construir prácticas religiosas tan distantes, e incluso a veces contradictorias de ese Evangelio? Por ejemplo, hoy, con este rico relato teológico del encuentro con la Samaritana Juan quiere, entre otras cosas, dejar claro en qué consiste para la predicación de Jesús eso que las religiones tradicionalmente llaman “culto a Dios”. Al tiempo que aclara esto, plantea lo que es para el evangelio la “presencia de Dios. Aunque es el conjunto de símbolos usados en el relato el que aclara este doble mensaje, lo resume en unas pocas frases contundentes: “se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque ...