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Mostrando las entradas con la etiqueta unidad con Dios

5º domingo de Pascua

Lect.  Hechos 9,26-31, I Juan 3,18-24,   Juan 15,1-8 Muchas veces hemos oído decir: “a fulanito le falta Dios en su vida, por eso anda en malos pasos ”. O también, “ Zutanita no podrá nunca ser completamente feliz, porque no busca a Dios ”. Son expresiones que surgen de gente piadosa. En otro nivel, también con frecuencia oímos decir que "un país va por mal camino cuando no se pone con Dios” , o que "la corrupción de los políticos y sus matráfulas, que cuesta tanto corregir, se dan, “cuando se olvidan de Dios ”. Cuando la gente se expresa de esa manera, cuando hablamos así, da la impresión de que pensamos en que los seres humanos vivimos en un mundo lleno de males y que Dios se encuentra en otro plano, en lo que llamamos cielo, y que tenemos que lograr que se decida a bajar a nuestro mundo para salvarnos de tanto problema y lograr que cambie el modo de ser de los que hacen el mal.   Es curioso, porque este tipo de expresiones tan extendidas no se encuentr...

32º domingo t.o.

Lect.: Sab 6: 12 - 16;  I Tes 4,13-18;  Mt 25,1-13 En relación a lo que venimos reflexionando hace tiempo, en esta misa,  no decimos nada nuevo cuando afirmamos que los evangelios enseñan que el encuentro con Dios lo tenemos cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida, en cada momento, en cada situación. No nos resulta nuevo decir aquí que no estamos pensando en aguardar a un momento final de nuestra historia para estar en la presencia de lo divino. El encuentro con Cristo, como expresión de lo que Dios es y lo que Dios habla, es algo para lo cual tenemos que estar preparados diariamente . No porque podamos morir en cualquier momento, sino más bien porque estamos vivos y esa vida está permeada de la divinidad . Y lo que resta es ser capaces, tener la sabiduría de descubrirlo y  vivirlo en nuestra experiencia humana. Para eso puede resultar una ayuda esta alegoría de Mateo de las diez doncellas que acompañaban a la novia  esperando ...

17º domingo t.o.

Lect.: I Reg 3: 5.7-12; Rom 8:28-30; Mt13: 44-52 Hay una expresión, muy usada en la sociedad estadounidense, que a mí siempre me ha preocupado, tanto más cuanto ya se coló en ciertos ambientes de nuestro país. En una de sus formas esa expresión afirma que “ en la vida siempre hay ganadores y perdedores". De ahí derivan diversas frases, algunas de ellas, francamente ofensivas, pero que, a pesar de eso, vemos repetidas en programas de TV dirigidos, sobre todo a los jóvenes. Por ejemplo, cuando llaman a alguien " born loser" un perdedor de nacimiento " y por eso, dicen por ejemplo, no tiene éxito con las chicas. Buscando en internet sobre el origen de esa falsa clasificación de los seres humanos, me sorprendió encontrar, más bien, un buen número de sitios, blogs y páginas que dan por supuesto que el mundo es así e incluso coleccionan lo que llaman "frases que dicen los ganadores" y "frases que dicen los perdedores". Este tipo de mentalidad...