Ir al contenido principal

La Trinidad, "no es una verdad para creer"

Fiesta de la Trinidad
Lect.: Éx 34, 4b-6. 8-9; 2 Cor 13, 11-13;   Jn 3, 16-18



  1.        La experiencia nos enseña lo inadecuadas que son las solas palabras para expresar nuestros mejores sentimientos y nuestras profundas convicciones. Si teníamos alguna duda al respecto, el confinamiento, la cuarentena, nos han hecho pasar por pequeñas o mayores frustraciones cuando constatamos que ni el diálogo por whatsapp, ni el apoyo del zoom y de otros instrumentos de video, pueden reemplazar el encuentro directo, los gestos “en vivo” el calor del abrazo y del apretón de manos; y no pueden transmitir adecuadamente lo que queremos expresar y, sobre todo, la carga emocional que lo acompaña. Incluso esa incapacidad de los medios virtuales puede dar lugar a malentendidos.  
  2.        En realidad, es algo que ya antes sabíamos que pasaba sobre todo cuando tratábamos de compartir la alegría sentida, el disfrute de la vida, la intensidad del amor… Y es algo que deberíamos también haber constatado al meternos a “hablar de Dios”, porque detrás de esa palabra, ese nombre, “Dios”, tocamos la realidad más profunda de nuestro ser, de nuestra persona, de esa realidad que está en cada uno de nosotros pero que es más grande que nosotros. Lo normal, entonces, es que el lenguaje verbal siempre se quede corto y nos deje insatisfechos.
  3.        Tenemos que tener claro que lo primero que aportó la Buena Nueva fue la oportunidad de vivir la experiencia que Jesús de Nazaret tuvo de Dios su Padre, y de sus hermanos y hermanas, y así, experimentar una manera de vivir distinta.  Por eso, podemos decir, como nos lo recuerda un predicador hermano dominico (ver nota), que cuando en un Domingo como este, celebramos la Santísima Trinidad, no se trata de una “verdad para creer”, ni de una doctrina para incorporar a unas prácticas religiosas, sino la base de una vivencia. Hablar de la “Trinidad” es una manera, limitada por cierto, de apuntar hacia dimensiones de nuestra vida personal y comunitaria, que debemos descubrirlas para vivir de manera profunda, espiritual, la plenitud de nuestra vida humana.Ω

Agradezco a fray Marcos, hermano dominico que está en una pequeña comunidad en las afueras de Madrid, por lo sugerente de su comentario a la celebración de este domingo: https://www.feadulta.com/es/comentcol2.html


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo de Pascua

Lect.:  Hech 10: 34-43; Col 3: 1-4; Jn 20: 1-9 Cuando decimos que para los cristianos la fiesta de la Pascua es el acontecimiento central de nuestra vida , afirmamos que estamos hablando de algo de lo que no es fácil hablar . Nos referimos al momento culminante de la vida de Jesús, de la vida de sus primeros testigos y de nuestra propia vida . ¿Cómo poder expresar ese momento culminante de manera fácil? ¿Cómo encerrar en palabras humanas unas realidades, vivencias que tocan lo más íntimo de nuestro ser y del ser de Jesús ? Durante muchos años hemos leído y meditado los relatos evangélicos de la resurrección y probablemente nos hemos quedado pegados en los detalles con que sus autores intentaron comunicar lo incomunicable. La resurrección de Jesús no es la vuelta a la vida en este mundo de un cadáver . Y, sin embargo, por las limitaciones del lenguaje, si los leemos literalmente, los relatos sobre la tumba vacía, sobre las apariciones a María Magdalena,...

34º domingo t.o.

34o domingo t.o. Lect: Ez 34: 11-12.15-17; 1a Cor 15: 20-26 a.28; Mt 25:31-46 1.    Esta grandiosa parábola a veces nos hace tirar la  imaginación a un lejanísimo tiempo futuro de un supuesto final de los tiempos. Es más, se nos olvida que, como todo relato parabólico, se trata de un cuento imaginativo que a través de Símbolos intenta comunicar un mensaje .  Y cuando perdemos esta perspectiva pensamos que el evangelio está hablando de algo que va a pasar tal cual y que hemos dado en llamar el "juicio final". Pero en realidad no es así. Por poco esfuerzo que hagamos para leer el texto de manera fresca, nos daremos cuenta de que Mt está hablando no del juicio "final" sino del juicio "presente". Todo lo sugerente de un juicio “final” es una forma simbólic de expresarse. La parábola tiene, por eso, un carácter revelatorio . Es decir, nos revela, nos quita el velo que oculta lo que nos sucede a cada momento, en cada uno de nuestros comportami...

Fiesta del Corpus Christi

Lect.:  Exodo 24,3-8; Hebr 9,11-15; Mc 14,12-16.22-26 El domingo pasado hicimos un esfuerzo por releer el texto de la gran misión que Jesús encarga a sus discípulos. Hicimos ese esfuerzo porque a pesar de tratarse de un texto tan importante no siempre, a lo largo de la historia, los cristianos lo hemos leído correctamente. Hoy, escuchando el texto de Mc sobre la última Cena, también podemos preguntarnos, ¿será que entendemos bien el sentido de la Eucaristía como Jesús deseaba que lo entendiéramos? ¿será posible que algo tan central en la vida de nuestra comunidad no lo estemos comprendiendo de manera adecuada o completa? Una celebración como la de hoy es, precisamente, la oportunidad para tratar de entender mejor lo que creemos entender de la Eucaristía. Como siempre, no hay que extrañarse de nuestras limitaciones de comprensión . El texto de Mc nos muestra que los mismos discípulos no estaban preparados para entender lo que Jesús quería comunicarles....