23 abril, 2017

2º domingo de Pascua: Experimentando al Viviente


Lect.: Hechos 2:42-47; I Pedro 1:3-9; Juan 20:19-31

  1. No solo los cristianos “de a pie”, también teólogos estudiosos bíblicos se han preguntado como nosotros ¿qué es lo que ha ocurrido entre la muerte de Jesús y el nacimiento de la comunidad cristiana, de seguidores activos y convencidos del Crucificado? Lo empezamos a sugerir el domingo de pascua: no se trataba de apariciones, sino de que, con éstas se quieren expresar experiencias espirituales fuertes de los discípulos. Son experiencias de transformación personal de cada uno de ellos, que los enlaza entrañablemente entre sí y con el Crucificado a quien ahora experimentan como el Viviente. De alguna manera lo redescubren a él al redescubrirse a sí mismos, al experimentar que las promesas de la Cena de despedida se hacen realidad,  participando de la vida del Eterno, del Espíritu que les da su capacidad de perdón y misericordia, que  acorta las distancias y sana las heridas que se habían producido en ellos tras los acontecimientos de la pasión y muerte, …
  2. Redescubren  que la resurrección es, en primer lugar, un evento de transformación de su propia vida y, por eso, el Viviente puede hacerse ahora presente en la vida cotidiana, y en la vida de otros. El acontecimiento mismo de la resurrección de Jesús, como entrada en otro nivel de existencia no es algo físico, sometido a las variables de espacio y tiempo y, en ese sentido, no es materia de conocimiento histórico. Pero son los discípulos transformados los que en su vida “lo introducen en la historia”, irradiando su paz, su alegría de vivir e incluso, un poco después, como lo narra de manera idealizada Lucas, en la primera lectura de hoy, integrando comunidades de verdad, de mutuo apoyo, marcando un estilo de vida de contraste con el dominante, incluso con la organización religiosa judía previa.
  3. Es esta apropiación de la vida de Jesús, no por creencia, sino por convicción la que va a hacer que la fe de la pascua enlace definitivamente a esas nuevas comunidades, luego llamadas “iglesia”, en una única realidad con el Viviente. Relatos como el de este domingo lo que hacen es empezar a narrar cómo van entendiendo lo que significa su ingreso en la vida plena y definitiva. No es sobre la base de una adscripción  a una institución, sino sobre la participación en una experiencia en el Espíritu, que pueden ahora, “de primera mano”, ir a proclamar como Buena Nueva que vale la pena experimentar.Ω

2 comentarios:

  1. Jorge: Si no se trataba de experiencias físicas de la presencia del que Vive, y como dices tu ...son medios para expresar experiencias fuertes de los discípulos. No seria entonces que no resucito físicamente sino en la vida de sus discípulos, en el vacío que su presencia dejo en ellos. a veces comprendo mas de lo que quisiera a Tomas, pero cuando le dijo .....trae la mano. Un abrazo, siempre sigo confiando en ,los sentidos.
    Nicaragua.

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  2. El viviente suena como sinónimo de el resucitado, tal como lo entendemos en el lenguaje humano. En el leño de la cruz había un cuerpo humano al que dio sepultura José de Arimatea.y lo pusieron en una sepultura ¡ qué ocurrió después de esto? ¡La experiencia del viviente!, de la Buena nueva y el reino.

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