Ir al contenido principal

31º domingo tiempo ordinario


31o domingo tiempo ordinario
Lect.:  Mal 1:14. 2:8-10; 1 tes 2: 7-13; Mt 23: 1-12
  1.  Cuando Mt escribe este texto se está enfrentando a dos problemas. Por una parte, al del conflicto que tienen las primeras comunidades cristianas con los fariseos en los años 80. Los fariseos se están fortaleciendo y reorganizando después de la destrucción de Jerusalén y expulsan a los cristianos del judaísmo como secta herética. Esto provoca las reacciones anti farisaicas en los cristianos, entre ellas críticas duras como las que pone Mt hoy, diciendo que todas las funciones religiosas que los fariseos realizan solo busca poder, destacar, ocupar primeros puestos, etc. Pero Mt también deja ver que el mismo problema está colándose en las comunidades cristianas: están empezando a sentirse atraídos por títulos de padre, maestro.. Y eso que todavía no habían aparecido los títulos más mundanos que luego penetrarían la Iglesia (excelencia, reverendo, eminencia, etc.)
  2. Con este texto nos damos cuenta del peligro que tenemos los cristianos de todos los tiempos, de perder de vista lo esencial de la espiritualidad evangélica y caer en clones religiosos que se le parecen pero que, en realidad son otra cosa muy distinta. A veces construimos instituciones y prácticas religiosas que nos dan la aparente tranquilidad de hacernos sentir "salvados" por cumplir una serie de ritos y reglas, la obediencia a una jerarquía y aceptar una serie de doctrinas. Pero, en el fondo, olvidamos eso que es esencial a la espiritualidad evangélica y que recordábamos una vez más el domingo pasado: el camino de descubrimiento de lo que somos en nuestro ser profundo, íntimamente unidos unos a otros como células de un mismo organismo y alentados por la vida de ese Dios en quien somos, nos movemos y existimos.
  3. Superar la fiebre de títulos, de cargos, de primeros puestos, de  las distinciones de estructuras de poder, como lo pide Mt hoy es importante y necesario. Nos acercaría a vivir la Iglesia de una forma más fraterna y democrática. Pero esto es solo un paso para remover obstáculos a la espiritualidad de Jesús. Queda por delante la tarea más importante: realizar el camino de la experiencia de Dios desde lo que somos más profundamente. Es un camino  personal que se realiza en comunidad, un camino que demanda trabajo y responsabilidad personal. Un camino en el que no hay que distraerse con apariencias religiosas superficiales, ni siquiera con emociones y vivencias que superan las doctrinas. Es el camino en el que podemos encontrar no privilegios, ni seguridades, ni emociones superficiales, sino vida y vida en abundancia.Ω

Comentarios

  1. Excelente comentario del evangelio.Una vez más Jorge, nos sugiere el camino para tratar de encontrar la espiritualidad, y en ese camino estamos.Gracias por ayudarnos. Rosario

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Domingo de Pascua

Lect.:  Hech 10: 34-43; Col 3: 1-4; Jn 20: 1-9 Cuando decimos que para los cristianos la fiesta de la Pascua es el acontecimiento central de nuestra vida , afirmamos que estamos hablando de algo de lo que no es fácil hablar . Nos referimos al momento culminante de la vida de Jesús, de la vida de sus primeros testigos y de nuestra propia vida . ¿Cómo poder expresar ese momento culminante de manera fácil? ¿Cómo encerrar en palabras humanas unas realidades, vivencias que tocan lo más íntimo de nuestro ser y del ser de Jesús ? Durante muchos años hemos leído y meditado los relatos evangélicos de la resurrección y probablemente nos hemos quedado pegados en los detalles con que sus autores intentaron comunicar lo incomunicable. La resurrección de Jesús no es la vuelta a la vida en este mundo de un cadáver . Y, sin embargo, por las limitaciones del lenguaje, si los leemos literalmente, los relatos sobre la tumba vacía, sobre las apariciones a María Magdalena,...

34º domingo t.o.

34o domingo t.o. Lect: Ez 34: 11-12.15-17; 1a Cor 15: 20-26 a.28; Mt 25:31-46 1.    Esta grandiosa parábola a veces nos hace tirar la  imaginación a un lejanísimo tiempo futuro de un supuesto final de los tiempos. Es más, se nos olvida que, como todo relato parabólico, se trata de un cuento imaginativo que a través de Símbolos intenta comunicar un mensaje .  Y cuando perdemos esta perspectiva pensamos que el evangelio está hablando de algo que va a pasar tal cual y que hemos dado en llamar el "juicio final". Pero en realidad no es así. Por poco esfuerzo que hagamos para leer el texto de manera fresca, nos daremos cuenta de que Mt está hablando no del juicio "final" sino del juicio "presente". Todo lo sugerente de un juicio “final” es una forma simbólic de expresarse. La parábola tiene, por eso, un carácter revelatorio . Es decir, nos revela, nos quita el velo que oculta lo que nos sucede a cada momento, en cada uno de nuestros comportami...

Para empezar…

…comparto la homilía de hoy, domingo de Pascua, tal y como salió de la reflexión comunitaria. La notarán (los que compartimos la misa), distinta de la que prediqué). Domingo de Pascua, marzo 27, 2005. Lect.: Hech 10: 34 a. 37 – 41; Col 3: 1 – 4; Jn 20: 1 – 8 1. Durante varios domingos, en cuaresma, leímos textos que iban más allá de unas narraciones de milagros, que sucedieron a otras personas en tiempos de Jesús, para expresar simbólicamente algo que tiene lugar en la vida de cada uno de nosotros. Nos hablaban de la recuperación de la vista del ciego de nacimiento, para decirnos que nosotros también podemos pasar por una experiencia de iluminación en esta vida. Nos hablaban de una fuente de agua viva en nuestro corazón que Jesús nos prometía a cada uno de nosotros simbolizados en la samaritana. Y nos hablaban de una resurrección que, según Jesús le dice a Marta la hermana de Lázaro, es una experiencia que se nos ofrece para experimentar, no al final de los tiempos, después de la muer...