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Lect.: Hech 10: 34-43; Col 3: 1-4; Jn 20: 1-9 Cuando decimos que para los cristianos la fiesta de la Pascua es el acontecimiento central de nuestra vida , afirmamos que estamos hablando de algo de lo que no es fácil hablar . Nos referimos al momento culminante de la vida de Jesús, de la vida de sus primeros testigos y de nuestra propia vida . ¿Cómo poder expresar ese momento culminante de manera fácil? ¿Cómo encerrar en palabras humanas unas realidades, vivencias que tocan lo más íntimo de nuestro ser y del ser de Jesús ? Durante muchos años hemos leído y meditado los relatos evangélicos de la resurrección y probablemente nos hemos quedado pegados en los detalles con que sus autores intentaron comunicar lo incomunicable. La resurrección de Jesús no es la vuelta a la vida en este mundo de un cadáver . Y, sin embargo, por las limitaciones del lenguaje, si los leemos literalmente, los relatos sobre la tumba vacía, sobre las apariciones a María Magdalena,...
Jorge, tu comentario es muy didáctico; el modo en que has ejemplificado con la experiencia de tu accidente cerebro vascular es muy esclarecedor; es sumamente significativo por deducirse de una experiencia vital tan sensible.
ResponderBorrarEso que dice Edwin de que debemos llevar algo adentro que nos haga explotar de amor hacia los demás me resulta clave y de lo más misterioso; ¿de dónde y por qué nos ha de venir ese motor generador de amor? (podemos generar también tantos otros sentimientos y motivaciones no precisamente amorosos); la “doctrina” nos da un poco de luz cuando nos dice que somos creados a imagen y semejanza de Dios (que es amor); la oración también me resulta un camino para conectarnos con Aquel que es la fuente de todo bien al igual que las lecturas que nos hablan de cómo es ese Amor, de cuál es su pedagogía; y en la medida en que podamos ir desarrollando nuestro sentido contemplativo, todo nos hablará de ese Bien que debemos iluminar a los demás.
Pero como dice Jorge, no se trata de que asumamos un comportamiento protagónico (qué alivio); sino de ser facilitadores de luz, iluminadores … nada fácil tampoco.
Jorge, también me alegro mucho de tu capacidad de lucha, de que estés firme en esta búsqueda y propuesta de cómo es que podemos ser “luz del mundo”.
Un abrazo,
Cris.
Pd: Los santaluceños preguntan por vos y oramos por tu salud.