25 septiembre, 2011

26º domingo tiempo ordinario


1. A veces se dice que el mundo moderno presenta muchas amenazas a nuestra vida cristiana. ¿Cuál es uno de los mayores peligros para nuestra vida espiritual? Uno tendería a pensar en los peligros de nuestra fragilidad, de nuestros pecados escandalosos, o de nuestros fallos en las prácticas religiosas. Lo que le dice Mt hoy a su comunidad -y a nosotros también- no es nada de eso. Uno de los mayores peligros para nuestra salud espiritual es, así como suena, la religión mal entendida. ¿Dónde dice Mt eso, me pueden Uds. Alegar, porque pareciera que esta parábola critica, con el ejemplo de los dos hijos, la inconstancia, el estar cambiando de opinión o la incoherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esas críticas son válidas pero, como se dice en el campo, "para ese camino no hacen falta alforjas". Es decir, son cosas tan obvias que no hacía falta que Jesús viniera a decírnoslas. En cambio, a lo que Jesús apunta es a algo menos evidente, e incluso engañoso.
2. Fijémonos a quiénes se está enfrentando Jesús: es a los ancianos y a los sacerdotes del Templo. Es decir, a los representantes de la religión establecida. Y el enfrentamiento Mt lo pone desde episodios anteriores: cuando la entrada triunfal en Jerusalén, cuando expulsa a los mercaderes del Templo, durante la controversia sobre la autoridad de Jesús y con el gesto simbólico de la Higuera estéril. En todos estos casos se enfrenta Jesús, no a los pecadores, ni a los ignorantes, ni a los que no cumplen la ley, sino a las autoridades religiosas. Y ese enfrentamiento sube de tono en el texto de hoy, cuando les dice lo peor que ellos podrían oír: que en esto del Reino de Dios las prostitutas y los vendepatrias publicanos les llevan ventaja.
3. ¿Cuál es el fallo  que Jesús atribuye a sacerdotes y autoridades del Templo?Su incapacidad de recibir la novedad de la buena nueva, su incapacidad de descubrir en gente sencilla, como el Bautista,  como el propio hijo del carpintero,  la oportunidad de encontrar a Dios. Esa es la religión mal entendida y que es un peligro para vivir la vida espiritual y para la religión auténtica: una religión que se interesa más por las instituciones religiosas que por las personas a las que éstas deben servir; que da más importancia a ritos y prácticas rituales que a lo que éstas signififican: el cambio de corazón y el compromiso en lo social, lo económico, lo cultural, lo político.una religión que ya no tiene nada que aprender porque se cree poseedora de la verdad absoluta.
4. Debe quedarnos claro que el error de aquellos sacerdotes y autoridades religiosas podríamos estar repitiéndolo nosotros hoy día, porque es la gran tentación de los practicantes religiosos de todos los tiempos. Mt nos llama a que dejemos que el Espíritu que habita en nosotros nos ponga en alerta sobre la calidad de la religión que practicamos, del tipo de Iglesia que construimos. En las prostitutas y publicanos descubrimos la disposición a dejarse transformar por un mensaje que ofrecía, no doctrinas ni instituciones como el templo o la sinagoga, sino la posibilidad de nacer de nuevo y de experimentar a Dios, no de tener una relación teórica con él.Ω

1 comentario:

  1. Gracias. Creo que algunos necesitamos que nos recuerden estas cosas.

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