Lect. Éxodo 32:7-11, 13-14 ; I Timoteo 1:12-17; Lucas 15:1-32 La acusación de los fariseos a Jesús era clara: «Este acoge a los pecadores y come con ellos.» Muy clara, sin duda, pero quizás para nosotros, veintiún siglos después en una zona geográfica y cultural muy diferente, a la primera nos puede causar extrañeza. ¿Cómo podía ser considerada esa cercanía un motivo de crítica? Bueno, si lo pensamos un poco, es perfectamente comprensible. Por una parte, esos “pecadores”, —prostitutas, cobradores de impuestos para los romanos, y los pobres y campesinos en general—, a los que acogía eran excluidos socialmente , por quienes marcaban línea política y religiosa en la Palestina de entonces. Excluidos culturalmente y de otros beneficios de la sociedad, por no estar a la altura de las élites del poder. Es ese tipo de exclusión social que, mirando con atención, se repite a través de los siglos e incluso en nuestro tiempo, en cualquier forma de sociedad qu...
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