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Mostrando las entradas con la etiqueta injusticia

18º domingo t.o. : la "parálisis del sofá"

Lect.: Ecles 1:2; 2: 21 -  23 ; Col. 3: 1-5;9-11; Lc 12: 13 - 21 Ayer, sábado 30,   el Papa Francisco, reunido con más de 600.000 jóvenes de todo el mundo, en Cracovia, Polonia, les compartió una visión y unos sentimientos profundamente emotivos y motivadores. Se apoyó en los testimonios de varios jóvenes que evocaron el panorama de guerra, de violencia, de odio y de terror que está creando tantas víctimas en muchos países, y los llamó a « dar como respuesta lo que se llama fraternidad , se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia ». Pero para dar esa respuesta invitó de inmediato a los jóvenes a superar el miedo y su "hermana gemela»: la parálisis, sentirnos paralizados. Y les hizo ver que « en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar ; y que nos cuesta mucho descubrir, la parálisis que nace cuando se confunde “felicidad” con un sofá . Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayud...

2º domingo t.o.

Lect.:   Is 49,3.5-6;  I Cor 1,1-3; Jn 1,29-34 No estamos acostumbrados a pensar en el proceso de maduración que atravesó Jesús a lo largo de su vida . Hemos estado expuestos a la tentación de creer e imaginarnos un Jesús superdotado ya desde pequeño y en disfrute de cualidades divinas extraordinarias. Se nos olvida aquello que ya advertía el evangelista, de que Jesús "crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres". Por eso hemos tenido problema con hacernos a la idea de que en Jesús se nos transparenta el ser humano pleno que cada uno de nosotros está llamado a ser . Pero el episodio del bautismo de Jesús y de su relación con Juan el Bautista nos pegan una sacudida y nos despiertan a esa dimensión que nos hace a Jesús tan cercano: fue en todo semejante a nosotros, menos en el pecado . En particular, en su proceso de crecimiento, vivió muchos años, alrededor de 34, una vida ordinaria, dependiente de su trabajo para sobrevivir , de contacto di...

30º domingo, t.o.

Lect.:  Eclo 35, 12-14. 16-18;  II Tim 4, 6-8. 16-18; Lc 18, 9-14 La semana pasada el texto del evangelio nos pedía que dejásemos de ser como el juez injusto que cerraba sus oídos a los lamentos de la viuda pidiendo justicia. Y nos hacía ver la urgencia de que nos interpelemos a nosotros mismos y asumamos nuestra cuota de responsabilidad por en lo que causa injusticia en el país, en el funcionamiento de una economía que causa progresivamente más desigualdad y pobreza. La 1ª lectura de hoy del libro del Eclesiástico insiste en el tema: nos presenta un modelo  de un Dios que, a diferencia de aquel juez injusto, no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja.  Y esto nos interpela de nuevo, porque si el grito de los que padecen injusticia “alcanza las nubes”; es más, si los gritos del pobre “atraviesan las nubes” y hasta alcanzar a Dios no descansan; con más razón deberí...

29º domingo t.o.

Lect.    Éxodo 17,8-13;  2Timoteo 3, 14-4, 2; Lc 18: 1-8 Esta lectura de Lc me ha hecho pensar en tres pequeñas anécdotas que me han sucedido esta semana. La primera : esta misma mañana temprano tocaron el timbre de la casa unos Testigos de Jehová. Decían que querían compartir el mensaje de la Biblia. Lo relacionaban con "los tiempos difíciles que estamos atravesando" y citaban un pasaje, creo que de Daniel, anunciando que Dios eliminará a todos los gobernantes injustos. Con una lectura fundamentalista claramente creen que ante la injusticia de esta sociedad Dios mismo tendrá que intervenir. - La 2a anécdota se refiere a un videoclip que estaba circulando por internet en manos de personas piadosas. Presenta la discusión entre un barbero que dice no creer en Dios porque existe la pobreza, la injusticia y el sufrimiento y un creyente que le responde que “lo que sucede es que no nos acercamos a Dios y por eso no se solucionan esos problemas”. Aqu...

1er domingo de Adviento

1er domingo de Adviento, 29 nov. 09 Lect.: Jer 33: 14 – 16; 1 Tes 3: 12 – 4: 2; Lc 21: 25 – 28 1. El clima socio – religioso que refleja el texto evangélico de Lc en cierta forma no tiene nada que ver con el nuestro. Es un mundo muy diverso. Desde los primeros capítulos de su evangelio ya pintaba un pueblo que había vivido los horrores de la guerra y destrucción de Jerusalén del año 70, horrores que se añadían a décadas y siglos de ocupación de sus tierras por imperios extranjeros. Convencidos de ser el pueblo elegido por Dios, miran al futuro convencidos de que aparecerá un líder (cfr. 1ª lectura Jer) que les conducirá a la liberación total de la opresión y a un final de la historia donde el Monte Sión será el centro del mundo. Los primeros cristianos, marcados por ese contexto, solo añaden a esa visión su expectativa de que ese líder será Jesús quien vendrá por 2ª vez triunfante a esa nueva Jerusalén. Judíos y cristianos de la época mezclan la expectativa de un mundo nuevo, al final...