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4º domingo t.o.: LA BIENAVENTURANZA PARA TODOS LOS OTROS ES MI PROPIA BIENAVENTURANZA

Lect.: So 2, 3; 3, 12-13; 1ª Cor 1:26-31; Mateo: 5: 1-12


  1. El domingo pasado caracterizamos al evangelista Mateo y a la comunidad mateana con dos rasgos sin los cuales les hubiese sido imposible anunciar y escribir su evangelio: actitud de búsqueda y espíritu de libertad, que aprendieron del propio Jesús. Lo vemos confirmado al avanzar hoy la lectura del Sermón de la Montaña. Las Bienaventuranzas son una muestra de hacia dónde conduce una búsqueda honesta y auténtica del sentido de la propia vida. Jesús solo lo encontró al descubrir el sentido de la vida de los demás. Para Jesús llega un momento en que se le hace totalmente claro que si los demás, los “otros”, no pueden encontrar sentido a sus vidas bloqueados por la exclusión, la opresión, la desigualdad y la marginación, él tampoco podrá encontrar sentido para su propia vida.  En expresión de un autor contemporáneo a nosotros, lo que Jesús descubrió es lo que modernamente otros han descubierto, “Yo solo soy si tú eres”.
  2. Las Bienaventuranzas son esa enseñanza y la realidad a la que conduce es lo que Mateo y su comunidad llaman el Reino-reinado “de los cielos”, para no mencionar en tradición judía, el nombre de Dios. De ahí que este discurso se presente como programa de vida para los discípulos y para la “muchedumbre” que también querían aprender de Jesús.
  3. Se comprende que este descubrimiento vaya acompañado por la otra cualidad de la comunidad de Mateo, el espíritu de libertad. En clave de Bienaventuranzas todos los bloqueos a la búsqueda de sentido de la vida desaparecen. Permanece, por el contrario, el único impulso de seguir buscando las formas concretas para construir esa sociedad bajo impulso de la fraternidad, del servicio incondicional, del amor. De ahí que el recorrido de la vida del seguidor de Jesús esté marcado por la referencia a la voluntad del Padre celestial que se refleja continuamente en la búsqueda para satisfacer las necesidades de ser de los otros.
  4. El amor y ayuda a los huérfanos, viudas y extranjeros que siempre estuvo muy presente en el Antiguo Testamento, como sabemos, ahora se redimensiona en una vida de identificación con los pobres, con los excluidos, enfermos y pecadores. Plantear el propio proyecto de vida y sociedad a partir de ellos, es algo muy propio de Jesús, lo que  llevará  a sus enemigos, a los que se organizan y se instalan bajo otras prioridades autocentradas, a buscar cómo eliminarlo.
  5. Sin embargo, prevalece en la comunidad de Mateo el clima de las Bienaventuranzas del Reino, de búsqueda y libertad, y es lo que respiraban, fue su “tesoro” y su “perla”, y por ello se sienten impelidos a compartirlo mediante su Evangelio, el anuncio de la Buena Noticia.Ω

 



Comentarios

  1. Anónimo7:02 p.m.

    "Yo soy yo sí tú eres tú". ¡Qué bella frase! Gracias.🙏

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