Ir al contenido principal

4º domingo de Adviento

Lect.:  II Samuel 7,1-5.8b-12.14a.16; Rom 16,25-27; Lc 1,26-38

  1. Decía un gran estudioso y profesor de Biblia (Carlos Mesters) que estos libros sagrados son como el coco —en Costa Rica diríamos como la pipa— que tiene una corteza muy dura, pero que si logramos abrirle agujeros y penetrarla, podremos beber un agua muy fresca y reconstituyente. Si nos quedamos leyendo la pura letra de los evangelios, por ejemplo, sin penetrar en el sentido profundo de sus símbolos, jamás podremos beber de su agua de vida. Vale la pena repetir esta idea cuando ya tenemos la Navidad a las puertas y corremos el riesgo de leer los evangelios de la infancia sin penetrar en sus símbolos. Los convertiríamos así en una especie de cuentos bonitos y tiernos, parecidos a los que nos contaban de niños antes de dormir, o a los que vemos en el cine y la TV hoy día para entretenernos.
  2. Cuando se nos habla hoy de la virginidad de María, al recibir el anuncio del ángel, ¿cuál puede ser el sentido profundo del mensaje? Si nos apegamos al significado biológico de la palabra puede que nos quedemos en la cáscara del coco, sin poder beber su agua. A lo sumo podríamos pensar en una virtud moral requerida para personas solteras, pero ni siquiera imitable por la mayoría de casados y casadas. Se estaría marginando a quienes han contraído matrimonio, contrario a la tradición bíblica y al sentir del evangelio. En las enseñanzas del Magisterio, en el concilio Vaticano II, a María se le ha presentado como imagen, símbolo de lo que debe ser la misma Iglesia, por su fe, caridad y por su perfecta unión con Cristo (LG 63). En esta perspectiva, lo que nos evoca simbólicamente la virginidad es la completa disponibilidad de María, esa que refleja su frase, “hágase en mí según tu palabra”. Es la actitud de quien se despoja de todo lo que puede impedir que la divinidad se manifieste plenamente en uno mismo, y se está libre para que Dios nazca en nosotros, o dicho de otra forma, para que cada uno nazca a la vida de Dios. En una frase muy hermosa de un escritor contemporáneo, "Jesús es lo que acontece cuando Dios habla sin obstáculos en un ser humano”.
  3. Tener la plena disponibilidad para que Dios se manifieste en la propia vida es como nacer de nuevo, que decía Jesús a Nicodemo. Es más que eso inclusive, es como una nueva creación. La creación de un ser humano nuevo. Es probable que eso sugiera el texto cuando habla del Espíritu Santo cubriendo con su sombra a María, como cuando el libro del Génesis nos habla del Espíritu cubriendo las aguas en el momento de la primera creación.
  4. Recordar, pues, a María en vísperas de la Navidad es mucho más que un recuerdo sentimental y tierno, es querer identificarnos con su actitud de virgen, es decir, de completa disponibilidad para dejar que el Señor haga obras grandes en nosotros, en la pequeña vida de cada uno, en la pequeña contribución que cada uno de nosotros puede hacer para crear una vida más humana en nuestras familias, en el barrio, en el lugar de trabajo, en la sociedad en que nos encontramos.Ω

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo de Pascua

Lect.:  Hech 10: 34-43; Col 3: 1-4; Jn 20: 1-9 Cuando decimos que para los cristianos la fiesta de la Pascua es el acontecimiento central de nuestra vida , afirmamos que estamos hablando de algo de lo que no es fácil hablar . Nos referimos al momento culminante de la vida de Jesús, de la vida de sus primeros testigos y de nuestra propia vida . ¿Cómo poder expresar ese momento culminante de manera fácil? ¿Cómo encerrar en palabras humanas unas realidades, vivencias que tocan lo más íntimo de nuestro ser y del ser de Jesús ? Durante muchos años hemos leído y meditado los relatos evangélicos de la resurrección y probablemente nos hemos quedado pegados en los detalles con que sus autores intentaron comunicar lo incomunicable. La resurrección de Jesús no es la vuelta a la vida en este mundo de un cadáver . Y, sin embargo, por las limitaciones del lenguaje, si los leemos literalmente, los relatos sobre la tumba vacía, sobre las apariciones a María Magdalena,...

34º domingo t.o.

34o domingo t.o. Lect: Ez 34: 11-12.15-17; 1a Cor 15: 20-26 a.28; Mt 25:31-46 1.    Esta grandiosa parábola a veces nos hace tirar la  imaginación a un lejanísimo tiempo futuro de un supuesto final de los tiempos. Es más, se nos olvida que, como todo relato parabólico, se trata de un cuento imaginativo que a través de Símbolos intenta comunicar un mensaje .  Y cuando perdemos esta perspectiva pensamos que el evangelio está hablando de algo que va a pasar tal cual y que hemos dado en llamar el "juicio final". Pero en realidad no es así. Por poco esfuerzo que hagamos para leer el texto de manera fresca, nos daremos cuenta de que Mt está hablando no del juicio "final" sino del juicio "presente". Todo lo sugerente de un juicio “final” es una forma simbólic de expresarse. La parábola tiene, por eso, un carácter revelatorio . Es decir, nos revela, nos quita el velo que oculta lo que nos sucede a cada momento, en cada uno de nuestros comportami...

Domingo de Pentecostés: LA VIDA EN EL ESPÍRITU

Lect.: ; 1Cor 12, 3-7. 12-13 ; Hech 2, 1-11; Jn 14: 15 - 16; Hay algo que conviene aclarar de entrada sobre esta “fiesta de pentecostés”. A veces los cristianos y cristianas hablamos de ella como la "fiesta del Espíritu Santo". Un poco en la misma línea de como hablamos de la fiesta de tal o cual santo o santa. En esa línea hemos llegado a hablar incluso de la Navidad. (Por una actitud piadosa y sentimental algunas personas han llegado incluso a hablar de la "fiesta del cumpleaños de Jesús”). En realidad no se trata de ese tipo de fiestas. Tanto cuando hablamos de la Navidad, o cuando hablamos de la resurrección, o de Pentecostés no estamos hablando de "fiestas en honor de", sino de momentos celebrativos de la experiencia de Dios en nosotros. Son momentos en que cobramos conciencia de lo que ha significado para nosotros la experiencia de la Pascua, de la Resurrección de Jesús, como forma de revelarnos lo que llamamos la "vida nueva", la "nueva cr...