Ir al contenido principal

Domingo post Navidad

Domingo dentro octava Navidad, 30 diciembre 2007
Lect.: Ecles 3: 3 – 7. 14 – 17 a; Col 3: 12 – 21; Mt 2: 13 – 15. 19 – 23


1. Empiezo por excusarme. No voy a hablar del tema de la familia, aunque el papa Pío XI estableció este domingo como fiesta de la Sgda. Familia. Fiesta demasiado reciente, que responde a necesidades de su época. No hay material en el evangelio para darle contenido y corremos peligro de meter, más bien, en el evangelio, ideas, prejuicios y discusiones de sociedad actual sobre la familia moderna. Sin negar que cualquier domingo puede ser oportuno para pedir por nuestras familias. Además, la fiesta de navidad es tan grande que merece que prolonguemos la reflexión sobre su significado. Aprovechemos para una explicación breve sobre los textos evangélicos utilizados durante esta época.
2. Mucha gente no sabe que todos estos textos llamados “evangelios de la infancia” no fueron los primeros escritos de los evangelistas. Esto es importante porque nos hace ver que no fueron escritos para describir los hechos de los primeros años de la vida de Jesús. Se escribieron mucho después con otro propósito: el de exponer, más bien, cómo las primeras comunidades experimentaron a Jesús, quién era Jesús para ellos, en su vida. No se trata entonces de fantásticos cuentos infantiles. Narran la realidad de una experiencia usando símbolos del A.T. Por ejemplo, la huída a Egipto, la matanza de los inocentes, los sueños de José, no son hechos históricos, sino formas simbólicas de expresar algo que los primeros cristianos experimentaron como profundamente real: Que Jesús era un nuevo Moisés, que traía a su pueblo la liberación de toda forma de opresión, de todo uso del poder que perjudique la vida humana. Que, como José, vendido por sus hermanos, luego se convierte en refugio y amparo para ellos. La estrella, símbolo de un Mesías que esperaban como guía del pueblo Los evangelios de la infancia hay que leerlos entonces con la devoción de quien lee y aprende las experiencias de los primeros creyentes. En su vida ellos experimentaron a Jesús como un poderoso libertador, como una luz en medio de las tinieblas, como un líder que construye paz sobre base de justicia. En ese sentido recordaron el nacimiento de Jesús como un poderoso símbolo de su propio nacimiento, un nuevo comienzo radical de una vida orientada con valores nuevos, al seguir los pasos de Jesús.
3. Aunque esta reflexión que hacemos tiene carácter catequético, también nos interpela. No solo para no convertir la fiesta navideña en algo demasiado infantil, dulzón y romántico. Sino para dejar, además, la invitación a pensar que, como las primeras comunidades, Jesús más que un recuerdo histórico, debe ser para nosotros una experiencia personal y comunitaria. Sobre todo la experiencia de un cambio radical en la orientación de nuestra vida, tan radical como un nuevo nacimiento. A pocos días de concluir el 2007, vale la pena hacer nuestro examen de conciencia anual, preguntándonos si tuviéramos que expresar lo que ha sido la experiencia de Jesús en nuestra vida este año, ¿con qué símbolos lo expresaríamos? ¿expresan una presencia transformadora? ¿Es la experiencia de una revolución en nuestra manera de ver las cosas y de nuestra vida? ¿o simplemente una rutinaria práctica, mal llamada religiosa?Ω

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Domingo de Pascua

Lect.:  Hech 10: 34-43; Col 3: 1-4; Jn 20: 1-9 Cuando decimos que para los cristianos la fiesta de la Pascua es el acontecimiento central de nuestra vida , afirmamos que estamos hablando de algo de lo que no es fácil hablar . Nos referimos al momento culminante de la vida de Jesús, de la vida de sus primeros testigos y de nuestra propia vida . ¿Cómo poder expresar ese momento culminante de manera fácil? ¿Cómo encerrar en palabras humanas unas realidades, vivencias que tocan lo más íntimo de nuestro ser y del ser de Jesús ? Durante muchos años hemos leído y meditado los relatos evangélicos de la resurrección y probablemente nos hemos quedado pegados en los detalles con que sus autores intentaron comunicar lo incomunicable. La resurrección de Jesús no es la vuelta a la vida en este mundo de un cadáver . Y, sin embargo, por las limitaciones del lenguaje, si los leemos literalmente, los relatos sobre la tumba vacía, sobre las apariciones a María Magdalena,...

34º domingo t.o.

34o domingo t.o. Lect: Ez 34: 11-12.15-17; 1a Cor 15: 20-26 a.28; Mt 25:31-46 1.    Esta grandiosa parábola a veces nos hace tirar la  imaginación a un lejanísimo tiempo futuro de un supuesto final de los tiempos. Es más, se nos olvida que, como todo relato parabólico, se trata de un cuento imaginativo que a través de Símbolos intenta comunicar un mensaje .  Y cuando perdemos esta perspectiva pensamos que el evangelio está hablando de algo que va a pasar tal cual y que hemos dado en llamar el "juicio final". Pero en realidad no es así. Por poco esfuerzo que hagamos para leer el texto de manera fresca, nos daremos cuenta de que Mt está hablando no del juicio "final" sino del juicio "presente". Todo lo sugerente de un juicio “final” es una forma simbólic de expresarse. La parábola tiene, por eso, un carácter revelatorio . Es decir, nos revela, nos quita el velo que oculta lo que nos sucede a cada momento, en cada uno de nuestros comportami...

1er Domingo de Cuaresma: Opción por el camino del Hijo del Hombre

Lect.:   Dt 26, 4-10 ;  Rm 10, 8-13   ; Lc 4, 1-13  Viendo en la TV alemana las noticias de este domingo sobre la guerra en Ucrania, me conmovieron, especialmente dos. La primera, los bebés recién nacidos en el sótano del hospital de maternidad de Kiev, mientras afuera continúa el bombardeo ruso. Una de las madres narra momentos terribles que han pasado. La alarma aérea sonó y vio a una de ellas que recién acaba de ser operada de cesárea, sangrando mientras bajaba al refugio. También me conmovió escuchar a una de las madres que respondía  al entrevistador: “Por supuesto que estaba preocupada. Pero me tranquilizaba pensar que estábamos en un lugar sagrado, el hospital; y que también Ucrania es un país sagrado y la Virgen María nos protege.” Esta mezcla de esperanza en el dolor, estos pequeños niños que vienen al mundo al tiempo que su futuro es incierto; esa convicción religiosa de que aunque las ciudades y las casas de sus familias se derrumben, de una mane...